4. Conclusiones

Ralph Woodrow es un ejemplo  admirable de la honestidad intelectual. En su juventud, el creía que el libro de Hilsop hablaba la verdad.  Como dicen en España, “Nadie nace sabiendo.” Woodrow  fue influenciado por las personas que él respetaba y no tenía la preparación ni el entrenamiento necesario de cuestionar sus ideas.  En su celo, él predicó y escribió lo que honestamente creía  ser la verdad.

Mas luego, cuando fue confrontado con criticas serias, Ralph Woodrow tomó el tiempo de investigar el tema con fuente confiables.  Concluyó lo que toda persona honesta concluiría, las teorías de Hilsop son falsedades.  Después, Woodrow no solamente cambió su predica, el dejó de vender un libro que le ganaba mucha plata. El prefirió perder dinero en vez de propagar una mentira.   Además, el públicamente renuncio sus escritos anteriores y hasta escribió un libro para corregirlos.

Este mismo proceso necesita suceder a gran escala en la iglesia del Perú y en mucho de América Latina.

La celebración de la Navidad en si, es un asunto de menor importancia.  Nadie va a ir a infierno por celebrar o no celebrar este feriado. Pero, el rechazo de la Navidad y la aceptación de teorías de conspiración  son síntomas de algo peor en las iglesias evangélicas. Existe un cierto tipo de ambiente donde estos males pueden prosperar.   ¿Qué nos hace tan susceptibles al sensacionalismo y sus errores?

Lideres de denominaciones, pastores, ministros, y cristianos deben preguntarse  como tratar con la raíz de estos problemas.  En conclusión, ofrezco unas recomendaciones.

  1. Miedo no es uno de los frutos del Espíritu.  Sin embargo, miedo es la emoción más fácil de manipular.  Las sectas, religiones falsas, líderes políticos radicales, y estafadores frecuentemente manipulan los  temores de sus oyentes con amenazas exageradas.  La predicación irresponsable también puede crear un ambiente de temor continuo en el pueblo de Dios. Esto puede producir una especie de paranoia.  No es saludable espiritualmente ni emocionalmente para nadie.

Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de amor, poder y de dominio propio.”

  1. Existe una fuerte tendencia separatista en las iglesias evangélicas. Nos gustaría pensar que somos celosos por la santidad. En realidad somos incapaces de conllevarnos con otros y muy inseguros de nosotros mismos. ¿Por qué tantas iglesias tratan de definirse por sus diferencias con otras congregaciones? “Somos más puros que ustedes porque no celebramos Navidad, etc.” ¿Por qué continuamente buscamos motivo de separarnos?

Hermanos, este camino de la separación puede llegar a un extremo. Eventualmente, él que sigue separándose de las otras iglesias va a descubrir que ya no más es parte de la Iglesia.  Hoy rechazan la Navidad. Puede ser que en 20 años la misma lógica les lleva a rechazar la Trinidad.

Aislados y encerrados en su propia comunidad, sin relaciones estrechas con la Iglesia global e histórica, es muy posible que denominaciones enteras se desvíen de la verdad.  La superioridad espiritual, la separación y la reclusión ya están llevando muchas congregaciones por ese camino.  La ortodoxia continua requiere comunión activa con todo el cuerpo de Cristo.

No es posible aislarnos totalmente de las influencias de afuera. O seremos voluntariamente influenciados por lo mejor de las voces extranjeras o seremos ciegamente persuadidos por lo peor de afuera. Si no cultivamos la madurez y el discernimiento, continuaremos siendo soplado por todo viento de doctrina como olas del mar.

Los lideres de denominaciones e iglesias no han cultivado las virtudes intelectuales. En el siglo 20, los evangélicos en América Latina han enfatizado el evangelismo casi a la exclusión de los otros aspectos de ministerio.  La obra pastoral tiene muchas facetas como la consejería, el discipulado, la oración, la adoración y el estudio y enseñanza. Este último aspecto intelectual ha sido muy desatendido en nuestras iglesias.  El que no lee será engañado. Es una realidad.

Pocos pastores y menos predicadores leen regularmente.  Aun su estudio bíblico tiende de ser superficial.  Nuestros ministros carecen severamente de preparación teológica, aun de conocimiento básico de las Escrituras, y en educación general. Sin una buena base intelectual les es difícil tener perspectivo en las muchas corrientes que desafían sus rebaños.

Esto no es totalmente la culpa del pastor. La mayoría de los pastores aquí no han sido entrenados estudiar. Si aprenden algo, es por esfuerzo propio. Raramente es porque su organización les ha entrenado y equipado. Muchas iglesias demandan actividad continua pero no le dan al pastor el tiempo, los recursos ni el entrenamiento de estudiar.

Hay excepciones notables, gracias a Dios. Algunas denominaciones tienen buenos institutos bíblicos y excelentes programas de educación a distancia.  Pero no son la mayoría en el Perú. Hay una extraña cultura anti-intelectual entre muchos evangélicos. “La mucha letra mata” dicen, y creen que están interpretando bien la Biblia al decirlo.  Este oscurantismo tiene que corregirse. Ignorancia tampoco es fruto del Espíritu. Pero ignorancia voluntaria es una puerta abierta al engaño y la confusión.

Históricamente, en muchos países el pastor protestante era considerado entre los hombres más educados del pueblo. El pastor evangélico no tiene la reputación de ser el hombre mas educado en el pueblo.  Desafortunadamente, la mayoría de los ministros en el Perú no han sido preparados formalmente, tienen que trabajar secularmente y son demasiado ocupados para estudiar.

Miembros de iglesias y líderes de denominaciones tienen que cambiar esta situación.  Toda congregación debe hacer posible (y demandar) la educación continua de su pastor. Toda denominación debe garantizar que todos sus obreros reciban la preparación académica y práctica antes de enviarles a la obra. La costumbre de enviar personas jóvenes y no entrenadas tiene que pararse. Nos está dañando seriamente el tener neófitos guiando nuestras iglesias.

Finalmente, los pastores son productos de sus iglesias. Las iglesias tienen que levantar una nueva generación de líderes cristianos.  No lo podremos hacer mientras nuestros hijos pierden sus mentes y almas en los colegios públicos.  El sistema de educación pública estatal ha fallado académicamente y espiritualmente.

Es tiempo que las iglesias evangélicas toman en serio la educación de sus propios hijos.  En la ciudad de Huánuco hay cientos de iglesias evangélicas pero solo existen tres pequeños colegios cristianos. Debe haber docenas de colegios cristianos en toda ciudad del Perú y deben ser los mejores colegios en el país, académicamente, moralmente y espiritualmente. El hacerlo va a requerir la cooperación y esfuerzo de muchos cristianos e iglesias.  Pero cuando vemos el fruto, valdrá la pena.

Estos son unas pautas iniciales para nuestra consideración.  Por muchos años hemos enfocado en crecer en tamaño. Ahora es tiempo enfocarnos en crecer en profundidad.

Que el Señor Jesucristo nos ayude crecer en su gracia.

Bendiciones

Advertisements
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s